miércoles, 3 de mayo de 2017

El alma: huye mientras dormimos

El alma (Ku mi), que habita todos los seres humanos y otros seres animados, torna la forma del cuerpo en el que vive, y tiene el poder de abandonarlo mientras duerme, y vagar a voluntad.

En su viaje recorre muchos sitios: cementerios, casas de campo, etc. Y está expuesta a numerosos peligros. Un Chamán podría, con su magia, llamar a una de estas almas errantes, ganar su confianza y hacerla beber chicha.


Entonces, una vez que está ebria puede introducirle en una piedra, una  serpiente, un insecto  o cualquier objeto maligno.
Cuando vuelve al cuerpo lleva consigo ese objeto que provoca la enfermedad y muerte del individuo, generalmente al mismo día al ocaso del sol, a no ser que sea atendido por un chamám.

Un peligro mayor para el alma, es que mientras anda errante, un chamán le ponga una trampa. Si cae en ella morirá, y su dueño jamás despertará.
En verdad, el alma es inmortal, y en cuanto consigue escaparse de la trampa, pasa a su existencia
futura, pero si el cuerpo ya ha perdido la vida, no podrá regresar a  él.
Tras la muerte las almas andan errantes corno en el sueño, frecuentando los cementerios y las casas donde vivían sus anteriores dueños.


Para los Chachis hay varias almas, y cada una se aloja en una parte del cuerpo, pero la que está en el pecho es la más grande e importante, es la que subirá al cielo donde recibirá o un premio o un castigo, pero las demás almas del mismo individuo quedarán en la casa o en sus alrededores hasta pasado un tiempo.


Vásquez, O. E. (2010). En Mitología ecuatoriana. Quito: Corporación Editora Nacional

jueves, 20 de abril de 2017

Curiquingue: ave de oro, ave Inca

El Curiquingue, cuyo nombre en quichua significa pintado de oro,llamada también ave del Inca. Es palabra quichua y compuesta de curi = oro, y quinqui= de forma de cuerno. 

Ave de resonancias míticas entre algunas comunidades indígenas de la Sierra. Su tamaño es el de una gallina. 
En algunas fiestas populares se la representa así: 
Una persona usa alas pegadas a los brazos.
En las piernas se colocan papeles y sobre ellos se pegan plumas de aves. Sobre la cabeza, un cono de cartón adornado 
con pedazos de papeles. En la punta del cono se coloca un clavo -el pico- con el que simula picar a los observadores. En
la cintura lleva una especie de tabla que trata de dar la forma de una cola. La madera también va adornada con papeles. En
otras ocasiones el pico puede estar hecho de un espino de penca. 

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En otro escenario, a dos indígenas jóvenes los atan las manos hacia atrás; uno de ellos hace de curiquingue y su obligación es agcharse, sin ningún sostén y sin caerse, para coger con la boca un pilche de chicha que está en medio del cuarto y beber su contenido sin que las manos puedan actuar. El otro hace de perro, imita ladridos y trata de obstaculizar que el Curiquingue
llegue al pilche de chicha; si alguno de ellos se cae en la lucha paga la multa - generalmente algún dinero para bebida o una
penitencia- ; si el Curiquingue se toma la chicha, hay gritos de  felicitación.




lunes, 10 de abril de 2017

El Carbunco: perro que vomita oro

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En la provincia del Tungurahua se cree que, en raras ocasiones, durante las noches y en los lugares solitarios aparece el Carbunco, un perrillo de ojos de fuego que entrega o vomita una bola de oro con piedras preciosas a algún elegido de la buena suerte; pero, al recibir, no hay que dar cabida o alimentar a la codicia o la ambición porque -de inmediato- el carbunco lo descubre, quita el tesoro y se lo traga, desapareciendo inmediatamente.

Especie de piedra preciosa y de poderes mágicos.

En otra variante del mito, el Carbunco aparece en la forma de un gato negro. 

Cerca de Cañar vivía por el sector de Narrío un hombre que vio cierta noche bajar desde el montículo un gato negro. La noche era sumamente helada, clima como para no atreverse a
salir de los hogares.
Este hombre tomó la resolución de interceptar en el camino al gato negro. Se puso al frente del gato que, en cuanto lo descubrió el campesino, se paró. Entonces, empezó a brillar la frente del animal hasta enceguecer al valiente campesino.

Él no hizo más que arrancarse la cushma (vestimenta)  y botarla sobre el gato, una vez que le inmovilizó se lo llevó a la casa. De cualquier forma, arrancó de la frente del animal el objeto 
brillante y le soltó al gato.
Todo fue normal hasta el día siguiente al anochecer. Al caer las sombras oyó clamar detrás de la casa una voz fúnebre:
- devuélveme el diamante, devuélveme, te daré lo que quieras.
El campesino respondió ante la insistencia:
- Soy pobre, dame una yunta y unas mulas.
Desapareció la voz; y al amanecer, en el corral estaba todo lo que pidió el hombre.
Pasó el tiempo y la voz reclamaba constantemente
- Devuélveme el diamante.
La mujer del hombre afortunado le rogó: 
favor devuelve esa cosa, no puedo aguantar más este miedo.
Una vez que devolvió el diamante, desapareció el Carbunco, pero desapareció también toda la riqueza del campesino. 



Vásquez, O. E. (2010). En Mitología ecuatoriana. Quito: Corporación Editora Nacional


jueves, 2 de marzo de 2017

Relatos sobre El Arcoíris


Posiblemente el arco iris sea el fenómeno meteorológico más llamativo para la cultura indígena. A su alrededor se ha generado toda una mitología.
Según cuentan los abuelos el arcoíris se origina en un toro barrosos medio azulado y que quien lo ve levantarse o se acerca a él, queda lesionado físicamente. Por ello, en época de páramo no se ponen ropa de color argumentando que el arcoíris les persigue y por eso se enferman. 

Tomás Castaño
Por otra parte los Indios Canelos (Quichuas) dicen que el arcoíris es la sombra de una enorme anaconda (pangui). Este arco puede embarazar a las mujeres menstruantes, por lo que no deben salir de casa. 


En muchas partes de la Sierra se cree que el arcoíris es una bella y tentadora cinta del diablo. Se prohíbe a los niños señalarlo con el dedo, porque ese dedo será arrancado misteriosamente o, podría incluso llegar a podrirse. 


En quichua a esta manifestación se la llama cuichi, que significa arcoíris y también bicolor. Hay dos clases de arco iris - por el sexo –; dos clases también por el tiempo de aparición, y dos por el tipo de acción - bueno o malo- que puede provocar en las personas. Para la investigadora María Sisapacari Bacacela:

En la concepción andina el arco iris es hombre y mujer. Si es macho puede fecundar a las jóvenes y si es mujer, persigue a los hombres. Al nacer de un becerro o de hombre de ojos azules el arco iris es un ser mítico, que tiene su casa en las lagunas o en los remolinos y en las bases de las cascadas. 
Concebimos que existen dos tipos de arco iris: los que aparecen de día y son de múltiples colores, son beneficiosos para el hombre y su tierra; y los arcos iris blancos que aparecen durante las noches y son malignos porque pueden causar daños a quienes se atreven a pasar cerca de ellos o por debajo de cualquiera de sus bases. (Bacacela, 2000: 119).
El arco sigue a las mujeres con polleras rojas y las deja embarazadas de una guagua suco, bermejo, que dicen que casi no puede ver. Deben estar con cuidado. 
meteorologiaenred.com

Fuente:
Vásquez, O. E. (2010). En Mitología ecuatoriana. Quito: Corporación Editora Nacional
Referencias:
Bacacela, María Sisapacari. (2000). EnEcuador chinchasuyupi quichuacunapac ñaupa. Cuenca: Casa de la Casa de la Cultura Ecuatoriana


miércoles, 5 de octubre de 2016

El yopo o árbol de la sabiduría

Según uno de los mitos de los habitantes de la cuenca del Orinoco, al más viejo de los chamanes se le apareció un día una encantadora ave que portaba en su pico unas misteriosas semillas. Aquella ave le dijo: "Si queréis la sabiduría, como la del dios Yopo, si queréis saber el pasado y ver el porvenir, sembrad estas semillas y cuando cosechéis las nuevas, obtened de ellas la sabiduría".
De las semillas nacieron grandes, muy vistosos árboles; de sus ramas colgaron vainas de color verde cuando tiernas y de color de madera cuando maduras. Dentro de las vainas estaban las apetecidas semillas. Los chamanes y caciques se precipitaron a comer los granos, pero en vano esperaron la presencia de la sabiduría. Ensayaron, entonces, a cocinarlas y tostarlas, con iguales resultados; hasta que uno de los chamanes se inspiró y sugirió moler las semillas e inhalarel polvo. Descubrieron así el modo de llegar a la sabiduría.
Fueron capaces de ver el pasado. Y percibiendo la policromía y el esplendor del mundo, los chamanes pudieron hacer curaciones milagrosas y predecir el futuro, mientras los caciques pudieron gobernar a sus etnias con especial capacidad e inteligencia. Y dieron al árbol el nombre de yopo o árbol de la sabiduría.



El árbol pertenece a la familia de las Leguminosas y se parece a sus parientes cercanos, las acacias y mimosas. La especie principal es Anadenanthna (antes Piptadmia) peregrina cuya distribución va desde las islas del Caribe hasta Argentina y Chile, pero en especial crece a lo largo del Orinoco y la Guyana, en los llanos y sabanas de Colombia, y en el área de los ríos Madeira y Franco en Brasil. También se encuentra en el lado occidental de América del Sur.
En todas las numerosas etnias aborígenes, el yopo, o como se le llame, ha sido considerado como árbol sagrado, y el polvo de sus semillas, utilizado en ceremonias especiales.



Fuente: Naranjo, Putarco (2012), Mitos, tradiciones y plantas alucinantes, UASB, Quito.